Soñé que me amabas, soñé que me querías, y me caí de la cama por soñar tonterias.
Te quise, te quiero y te querré, diga el mundo lo que diga, soy fiel y lo seré, y al morir confesaré, que hubo un amor profundo, no te olvido un segundo, ni dormida ni despierta, y si en otro mundo se ama, te amaré después de muerta.
Estuve cerca de tu boca, creí que me ibas a besar, me dí cuenta que quieres ser mi amigo, y que a ella la quieres de verdad.
Si alguna vez quieres matarme, no lo hagas con un puñal, deja unos minutos de amarme, y ese golpe será mortal.
Quiero no amarte, y olvidarte no puedo, pues con el paso de los días yo te sigo queriendo. Sé que no te acuerdas de mí, porque en tí no hubo amor, y aunque sé que no me quieres yo no te guardo rencor. El amor es ciego y ciegamente te quise, no debí haberlo hecho y sin embargo lo hice.
Un sabio dijo: el amor va a llegar cuando menos te lo esperes. Y sin saberlo te has colado en mi vida y sólo quiero que no encuentres la salida!
Cuando te ví, temí conocerte, cuando te conocí, temí quererte, cuando te quise, temí tenerte y ahora que te tengo temo perderte.
Anoche le pregunté a las estrellas cuál era mi destino, se juntaron todas y formaron tu apellido.
Nuestras almas se cruzaron por capricho del destino y tú eres lo más bello que en la vida he tenido.
Eres el sentido de mi existencia, y la alegría de mi corazón, y siempre que te miro... mi alma sonríe... y me lleno de emoción, por tener a mi lado, a una persona, a un corazón, que late con fuerza por mí... y por nuestro amor.
¿Te gusta escribir o has escrito alguna dedicatoria? Si no te animas a enviarsela a esa persona, al menos publícala.